lunes, 25 de marzo de 2013

Epígrafe

Sentado en un sillón observo como la luz del día se desvanece por la ventana. La penumbra avanza a mi alrededor y esa imagen tan deprímente que me rodeaba comienza a desaparecer. Semanas de encierro y aislamiento han hecho estragos. La tristeza acecha como ladrón de mis momentos de felicidad. He pensado tanto y creo que no hay otra solución. El dolor es demasiado y soy incapaz de soportarlo.
Le doy una última mirada a mis recuerdos. Navego entre tantas memorias muy bellas, que por un momento la debilidad se impone ante mí, pero luego recuerdo todo lo que perdí o que me fue arrebatado, y lo único que pienso es que vida de mierda. Me siento patético al rondar mis pensamientos de manera tan superficial. Es como si una pequeña parte de mí se negara a soltar este tiempo.
He vivido tantas cosas que parece que llevo más de 100 años en este mundo. He acumulado riquezas de muy diversos tipos, pero también he adquirido deudas enormes. Por algún tiempo fui muy feliz llevando una vida simple, pero todo cambia. Mis acreedores son implacables y no me condonaran nada. El amor cobra los placeres prestados y mi corazón ya no se encuentra en condiciones de pagar. La vida exige que le restituya lo que me dio, pero no tengo recursos para hacerlo. Es tiempo de desprenderse de todo.
Sobre la mesa está la bebida que prepare para que fuera la última. Me levanto y voy por ella. La sujeto con la mano y la miro con desconfianza. Ya no hay marcha atrás debo poner el punto final en el escrito que ha sido mi vida. La bebo, su sabor es amargo. Me dirijo al patio y observo la inmensidad de un cielo despejado plagado de luceros. Me siento un poco mareado. Me acuesto en el pasto y se siente tan suave tan vivo.
El final se acerca. Comienzo a sentir el cansancio en todo el cuerpo, ya no puedo mover las piernas, me siento más tranquilo. No puedo moverme, cada vez más lejos mis dolores. Me siento muy adormilado. Por fin todo se acaba
He dejado una carta con precisos cariños para todos los pilares de mi vida.  Y  un mensaje que enuncia el epígrafe de mi epitafio:
SE QUEDÓ DORMIDO MIRANDO LAS ESTRELLAS Y YA NUNCA DESPERTÓ

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